jueves, 20 de septiembre de 2007

definiciones sobre una estratégia polémica ..............................................


Casi todo el mundo está e acuerdo en que el collage es la innovación formal más revolucionaria en la representación artística que ha tenido luegar en nuestro siglo.


El collage al incorporar directamente a la obra un fragmento real del referente (forma abierta), sigue siendo "representacional", mientras que rompe por entero con el ilusionismo trompe d'oeil del realismo tradicional. Además, estos objetos tangibles y no ilusionistas presentaban una nueva y original fuente de interrelación entre expresiones artísticas y la experiencia del mundo cotidiano. Se había dado un paso importante e imposible de predecir en el acercamiento del arte y la vida como una experiencia simultánea.

Tomar un cierto número de elementos de obras, objetos, mensajes preexistentes e intregrarlos en una nueva creación a fin de producir una totalidad original que manifiesta rupturas de diversas clases.

El collage es la transferencia de materiales de un contexto a otro, y el montaje es la diseminación de estos préstamos en el nuevo emplazamiento.

{variación_01: like a d.j.}


una respuesta a la sentencia «el comisario, no es el sujeto
que sencilla y llanamente organiza exposiciones»



En un ejercicio de reflexión acerca de las estructuras de la creación actual, podemos deducir que la exposición es el principal medio de presentación y generación de discursos de que dispone el mundo del arte. Este mismo panorama, nos muestra a su vez, que no son pocos aquellos que dentro de este, emiten y generan discursos.

Si con la finalidad de entender mejor algunos de estos discursos, acotamos este inflado organigrama a la figura del “curador”, principalmente se nos presenta una cuestión: ¿existen unas coordenadas concretas para la definición de sus actividades?

Tomando como premisas las costumbres post-modernas, de aplicar un criterio conocido a otros casos similares para extraer conclusiones o hipótesis [extrapolar] o de hacer interpretaciones de un texto o escrito [parafrasear], es decir, realizar todo tipo de juegos de malabares con las palabras, la figura del curador está totalmente justificada. Su función básica es la de propiciar una lectura coherente y orientadora de la producción plástica. Debe, por tanto, explicarla o interpretarla ampliando esta producción artística con todos aquellos elementos que le permitan hacer visibles todos los aspectos que restan latentes u ocultos [generalmente por lo que al campo de lo textual se refiere].

En este proceso de estudio de los signos, sus relaciones y su significado, se le ha autorizado para [re]escribir y [re]ordenar [en el sentido deconstruccionista de la expresión] la producción plástica, para supuestamente hacerla más clara o inteligible.

En este proceso de volver a escribir, corrigiendo lo escrito con anterioridad, puede que las palabras se hayan ido desprendiendo de las cosas, y carentes de sentido haya que reinventar el lenguaje…

{variación_02: sintonías en una necesidad de códigos y formatos manipulados
}


una respuesta a la sentencia «el diseñador, no es el sujeto
que sencilla y llanamente decora contenidos
»


En un ejercicio de reflexión acerca de las estructuras de la creación actual, podemos deducir que el diseño es el principal medio de organización y presentación de discursos de que dispone -entre otros- el mundo del arte. Este mismo panorama, nos muestra a su vez, que no son pocos aquellos que dentro de este, decoran discursos.

Si con la finalidad de entender mejor algunos de estos discursos, acotamos este inflado organigrama a la figura del “diseñador”, principalmente se nos presenta una cuestión: ¿existen unas coordenadas concretas para la definición de sus actividades?

Tomando como premisas las costumbres post-modernas, de aplicar un criterio conocido a otros casos similares para extraer conclusiones o hipótesis [extrapolar] o de hacer interpretaciones de un texto o escrito [parafrasear], es decir, realizar todo tipo de juegos de malabares con las palabras, la figura del diseñador está totalmente justificada. Su función básica es la de propiciar una lectura coherente y orientadora de la producción plástica. Debe, por tanto, explicarla o interpretarla ampliando esta producción artística con todos aquellos elementos que le permitan hacer visibles todos los aspectos que restan latentes u ocultos [generalmente por lo que al campo de la imagen se refiere].

En este proceso de estudio de los signos, sus relaciones y su significado, se le ha autorizado para [re]escribir y [re]ordenar [en el sentido deconstruccionista de la expresión] la producción plástica, para supuestamente hacerla más clara o inteligible.

En este proceso de volver a escribir, corrigiendo lo escrito con anterioridad, puede que las palabras se hayan ido desprendiendo de las cosas, y carentes de sentido haya que reinventar el lenguaje…

{variación_03:
after Sherry Levine}


una respuesta a la sentencia «el artista, no es el
sujeto que sencilla y llanamente produce obra»

En un ejercicio de reflexión acerca de las estructuras de la creación actual, podemos deducir que la obra es el principal medio de presentación y generación de discursos de que dispone el mundo del arte. Este mismo panorama, nos muestra a su vez, que no son pocos aquellos que dentro de este, emiten y generan discursos.

Si con la finalidad de entender mejor algunos de estos discursos, acotamos este inflado organigrama a la figura del “artista”, principalmente se nos presenta una cuestión: ¿existen unas coordenadas concretas para la definición de sus actividades?

Tomando como premisas las costumbres post-modernas, de aplicar un criterio conocido a otros casos similares para extraer conclusiones o hipótesis [extrapolar] o de hacer interpretaciones de un texto o escrito [parafrasear], es decir, realizar todo tipo de juegos de malabares con las palabras, la figura del artista está totalmente justificada. Su función básica es la de propiciar lecturas coherente mediante su producción plástica. Debe, por tanto, explicarla o interpretarla ampliando esta producción artística con todos aquellos elementos que le permitan hacer visibles todos los aspectos que restan latentes u ocultos [generalmente por lo que al campo de la imagen se refiere].

En este proceso de estudio de los signos, sus relaciones y su significado, se le ha autorizado para [re]escribir y [re]ordenar [en el sentido deconstruccionista de la expresión] la producción plástica, para supuestamente hacerla más clara o inteligible.

En este proceso de volver a escribir, corrigiendo lo escrito con anterioridad, puede que las palabras se hayan ido desprendiendo de las cosas, y carentes de sentido haya que reinventar el lenguaje…
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*Texto en cursíva fragmentos extraídos del ensayo El objeto de la poscrítica de Gregory L. Ulmer en la traducción de Jordi Fibla de la publicación The anti-aesthetic: essays on postmodern culture (La Posmodernidad, selección y prólogo de Hal Foster, Kairos, 1985).

*Imagen del †Panel 5, Rumbo a lo Peor (martes 30 de Enero de 2007) del proyecto Postmortem de Joan Morey en el Centre d'Art Santa Mònica (CASM).

*Imagen del catálogo Múltiples y Colectivos de Dora Garcia (2006) en el Museu de l'Emporda diseñado por bis], en la portada del cual -y a modo de índice- aparecen los lomos de las publicaciones, que de manera más detallada, se encuentran descritos en el interior de la publicación.

*Imagen de la acción Autoapropiación. Acción Miapropia {maría = mia = mía = de mí = a mi misma = apropia = hacer propia de una misma y no de otra} = YO de Maria Ramió (28.05.2004).
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