jueves, 26 de julio de 2007

Notas acerca de una anatomía patológica de los lenguajes..........................

¡No soy artista!
Una respuesta oficial a la pregunta... “¿y tú a qué te dedicas?


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Entonces, dirigiéndome una mirada borrosa encontró por fin el coraje para pronunciar lo que todo el mundo desea oír en boca ajena... “¿y tú a qué te dedicas?”

Pausa.

Dios mío, era como si... ¡estuviera preguntándolo en serio!
No sé por qué, pero siempre me quedo helado cuando me hacen esa pregunta, sobre todo desde que {según creo} gran parte de lo que podría llamarse mi investigación se centró en la deconstrucción de las "verdaderas" competencias del arte. Pero la pregunta ya estaba en el aire, diciéndome que ya se había presupuesto que todas mis intrigas no eran sino trucos ideológicos de un artista demasiado melindroso para llamarme lo que realmente soy o la simpatía equivocada de un diseñador, lleno de culpa, sobre las incongruencias entre mis políticas de producción. Evidentemente, si la pregunta me la estaba haciendo una periodista que decía haber seguido mi carrera durante años, yo no había sabido transmitir algún tipo de información básica, y cualquier respuesta que diera caería en saco roto. Pero, como ya he dicho, me estaba haciendo las típicas preguntas y yo le estaba dando mis típicas respuestas: la vieja metáfora de "los tonos de gris" explicada tranquilamente con cara de idiota: "Si el artista es el blanco y el diseñador el negro, ¡ferranElOtro engloba todos los tonos de gris que hay entre ellas!".
"Entonces eres artista..." contesta la periodista.
"No, no soy artista. Soy ferranElOtro, el lenguaje refuerza la polaridad entre artista y diseñador. Y hay más de dos formas de producción y más de dos tipologías de agentes".

{...}

Pausa. Siento decir que mis palabras se tomaban como meros juegos de lógica, a pesar de que realmente hay bastantes más de dos variantes de agentes artísticos. Quizá fuera el momento de volver a poner cara de idiota.

{...}

De una vez por todas, dejadme zanjar la cuestión:

¡NO SOY ARTISTA!
{aunque podría ser casi cualquier otra cosa}
Al haber nacido en un armario de cristal a través del cual he sido visto y aislado como artista, antes de tener conocimiento subjetivo de mis propios deseos, he tenido que aceptar que mi identidad {y en ocasiones mis competencias} es algo aprendido y heredado bastante distinto de los actos artísticos en sí mismos. No he encontrado nada más que alienación y sufrimiento en mis intentos de ser tan sólo artista o diseñador, ambos pobres reflejos de mis actividades.

{...}

De todas formas, ¿de verdad alguien necesita saber exactamente qué produzco, para determinar que soy con todas las de la ley? Aunque siempre intento ser honesto y sincero sobre mis proyectos con todo aquél que pregunta, ¿de verdad es tan raro que no traicione mis costumbres, para dar publicidad a cada una de mis propuestas con el simple propósito de facilitar a los demás datos estadísticos para evaluar mis competencias? ¿Y el hecho de que hasta el momento todos mis proyectos largas hayan sido de diseño me hacen diseñador?

{...}

Sin embargo, mi querido extraño, si quieres una respuesta sencilla para la famosa pregunta:
¿Soy artista?
No. Felizmente soy ferranElOtro, sin dignidad ni orgullo. Soy una vergüenza para el mundo del arte. Soy una peste para la cultura establecida. Ahora, relee todos mis proyectos e intenta no molestar a mis amigos con cotilleos.

Apéndice: También hay quien no está de acuerdo e insisten en que yo soy, entre otras cosas, comisario.

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*Imagen de Plan de energía, editorial de moda sobre la conexión entre Delfín y Beuys para NEO2 (Plan de energía, NEO2 nº 16, marzo - abril 2001, pp. 68 - 77). Concepto de David Delfín con la colaboración de Gorka Postigo. Retratos de Bimba (Eleonora d Group) por Pierre Gonnord.

*Texto de apropiacionismo construido a base de sutiles modificaciones y elipsis de un texto original de Terre Thaemlitz {21 de Noviembre del 2000} la traducción del cual apareció en la revista Zehar {Zehar, Arteleku, España Nº. 54, 2004).

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lunes, 16 de julio de 2007

Ensayo sobre lo auto-referencial (aun a riesgo de fracasar) ........................

En 1953 Robert Rauschenberg borró un dibujo a tinta de Willem De Kooning. La historia cuenta que De Kooning aceptó la propuesta y lo invitó a su taller para mostrarle sus dibujos y escoger entre ambos, cual sería el más adecuado. Los tenía ordenados en tres grupos. Rauschenberg desestimó los dibujos del primer grupo, pues estaba fascinado por la obra de De Kooning y este grupo contenía aquellos dibujos con los que su autor no estaba muy satisfecho. De Kooning había aceptado participar, sin embargo, no se lo quería poner fácil, y desestimó el segundo grupo de dibujos hechos a lápiz para ofrecerle uno del tercer grupo, un dibujo hecho a tinta por lo que le sería más difícil de borrar.
Rauschenberg se tomo un mes para borrarlo cuidadosamente y fue Jasper Johns, dando fe, el que escribió en el margen inferior de la pieza "Erased de Kooning Drawing, Robert Rauschenberg, 1953".

Para satisfacer mis deseos –consecuencias de uno o más sentimientos no satisfechos, postergados de forma voluntaria o involuntaria–, he decidido seguir el modus operandi de Robert Raushenberg, borrando y recreando el texto de Beatriz Herráez publicado en el póster de presentación de 'Skills_competencias', proyecto llevado a cabo en la Galería Llucià Homs por Albert Folch, Beatriz Herráez, Joan Morey, Silvia Prada y Daniel Riera durante los meses Setiembre/Octubre de 2006.

]Skills_competencias[ es una propuesta que surge a partir de un debate sencillo, casi simple, pero encontrado y continuado en el tiempo entre los que tomamos parte en este proyecto. Una discusión eterna que parte de cuestiones planteadas “off the record” en torno a la voluntad de continuidad del artista –del crítico, el comisario o el galerista- en un marco incómodo de precariedad y queja permanente. Una discusión encendida que en su grado máximo de intensidad puede llegar al paroxismo y formularse en la frase extrema –y de bronca segura- del: ¿y entonces, por qué insistes?.

Pero insistimos.

En una de estas conversaciones –un día que nos encontrábamos “dialogantes y conciliadores” – comenzamos a hablar sobre un texto de Joe Scanlan; THE BEST: A Manifesto. Un escrito que se inicia con una situación absurda –y de consecuencias fatales– y que no es otra que la del artista al que se le pregunta casualmente;¿y tú a qué te dedicas?”. Algo que comienza como una cuestión protocolaria para ser amable con un desconocido –y cuyo tema bién podría haber sido otro– se convierte de repente en algo de sumo interés para el entrevistador: distinguiéndose dos perfiles claros entre los que interrogan. El inocente, que puede percibir que ésta sea una actividad remunerada; y el que no lo es tanto, y piensa que está reñida, precisamente, con lo económico. Algo que también parece estar vigente entre algunos sectores de la propia actividad. Y esto ya es más preocupante. Porque si la cuestión “¿de qué vive un artista? se invierte, el resultado sería algo así como: “¿quien vive del artista?”. Aquí la lista sería interminable.

Llegados a este punto, aquella discusión cambió de rumbo –estabamos conciliadores, decía– y se convirtió en: ¿cuáles son las competencias de un artista? Aquello que sabe hacer , sus habilidades, y lo más importante, por lo que se le solicita.

Aguno ejemplos: Empujar un bloque de hielo por las calles de México D.F. hasta que se derrita mientras los transeúntes que se ofrecen a prestar ayuda escuchan estupefactos la negativa del artista ante su gentil ofrecimiento: “Se trata de que lo haga yo solo hasta que el hielo desaparezca…” –Paradox of Praxis (1997), Francis Alÿs–. Fotografiar a una niña de diez años que es invitada a posar con el rostro impasible mientras sus hermanos intentan hacerla reír –Variable Piece#28. Truro, Massachussets (Junio 1971), Douglas Huebler–. Insistir metódicamente para que un canto rodado produzca formas cuadradas en lugar de los clásicos círculos concéntricos cuando se arroja al agua de un lago –Attempt to make squares instead of circles form around a stone that falls in the water (1969), Gino de Dominicis–. Tan sólo una mínima parte de una colección extensa y preciosa de gestos –y de “actitud”–.

Porque en un tiempo donde la “fábula sustituye a la utopía”, el principal desafío que la mercancía ha lanzado a la obra de arte –especialmente desde su asimilación por un mercado específico que ha comprendido con exactitud el valor de cambio de lo exclusivo y lo inaccesible– o la más preocupante “neutralización” de cualquier activismo posible en la museización progresiva y frenética de los lenguajes más radicales, es precisamente la total desactivación de cualquier área de ilusión. Desde la defensa encarnizada de la “inutilidad” del objeto artístico –de su intangibilidad y subjetividad–, hasta sus opuestos –que resituaban la práctica artística en el contexto de lo social, e incluso de la propaganda–; han sido brutalmente ocupados y desposeídos de su sentido inicial. “Elevados al rango de cosas”, proveedores de discurso y contenidos diversos, de dinámicas de deseo cada vez más sofisticadas, productores de fetiches –de “artilugios hadados y encantados”–, el artista se diluye muchas veces en el victimismo o en su propia indefinición, desposeído de cualquier autoridad y capacidad de afirmación.

Este proyecto es un intento por recuperar parcelas de ese vacío expoliado.

No se trata de utilizar el espacio sagrado del arte para incrementar el valor de un producto que se exporta a otros campos –y que las más de las veces no cumple los mínimos requisitos de calidad exigidos en el mercado ajeno al estrictamente artístico–; ni de importar al territorio del arte un elemento ajeno al mismo; sino de invertir esfuerzos en la producción de un objeto –que posea ese carácter “auto-anonadante” – a partir del desarrollo de las capacidades y competencias de los implicados, y de su inserción|ensayo en lo real; aun a rieso de fracasar… En definitiva, de una restauración de autoridad basada en “reapropiación de irrealidad”, a través de la suma de distintos perfiles y “habilidades” de Albert Folch_Beatriz Herráez_Joan Morey_Silvia Prada_Daniel Riera.

lunes, 9 de julio de 2007

Low Noise ..................................................................................................

Constantemente como agentes productores, nos encontramos frente a la situación recurrente de plantearnos dudas acerca del porque de nuestra dedicación.
El trabajo de autor, se avala cuando se extiende, se alarga o se hace mayor en el espacio o el tiempo. El mío, como el de cualquier otro, si lo estudio de forma analítica es una enumeración de referentes que lo dotan de forma y contenido. Un background que se ha ido convirtiendo en un conjunto de lugares comunes que avalan mi trabajo y le ofrecen sentido.
A medida que pasa el tiempo, se hace evidente y se intensifica todo aquello que ha intervenido en la evolución de mi discurso artístico y lo nutre. Este es pues un dispositivo, que deja ver aproximaciones sobre lo real en mi. Un trabajo-propuesta acerca de algunos de mis deseos que se dilatan, desde hace ya largo tiempo, en mi producción.
Como construcción, es una ficción hiperrealista, que se percibe como algo abstracto, en gran medida por el cambio constante del código utilizado para ser trasmitido, muy parejo a la situación de ficcionalización de la cultura actual. Mis propuestas y sus licencias poéticas se convierten en reflejo de nuestro presente. El espacio que le dedico a estos autores de la cultura es una inquietud más dentro de mi propio discurso, a pesar de aparecer en mis proyectos de forma residual.
Los referentes de mi trabajo tienen que ver no sólo con la historia del arte, sino también con la historia personal y la memoria, y es en esta mezcolanza donde intento desdibujar la figura del “artista romántico”. Meros pretextos para explorar asuntos como los de originalidad, autenticidad o autoría, característicos de lo que en su momento se llamó neoconceptualismo. Este, un aspecto del que a menudo me avergonzaba cuando era estudiante, pero al que vuelvo con asiduidad.
El apropiacionismo me sirve para explorar mi relación con esos autores. Ideas superpuestas que aspiran a establecer una lectura concreta del trabajo y es el espectador el que se ve obligado a reconstruir el significado que para mi tienen y a establecer, además, su propio vínculo con ellos.
Resignificar a través de la repetición y de la variación, y que a su vez el espectador sea el que genere la historia que los une completando el significado de la obra.
Esta, creo que es otra alternativa posible para la formulación del tan renombrado statement. Una mixtura de nombres que reúne un gran numero de creadores e intelectuales, vestigios de cultura, que nunca dejarán de aparecer de manera obsesiva en mi producción, hasta que esta, hablando en tono pesimista/derrotista, la de por finalizada.

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*Low Noise es una colaboración para papermind nº 3. the after 8 fanzine.
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