lunes, 22 de octubre de 2007

de links, virus y hackers..............................................................................

La Otra vida femenina (un des-propòsit de joves artistes) fue un proyecto expositivo que tuvo lugar en la sala de exposiciones de la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra del 19 al 30 de abril del 2004. En ella participaron ocho artistas (Lluc Mayol, Pep Homar, Marta Juan, Lu & Lo, Xenia Besora, Antía Moure, Eider Eguren y ferranElOtro).
Me pidieron que escribiera sobre esta exposición y para mi ya hacía mucho tiempo que paso. Preferí que preguntara Joan Morey y que respondandieran Cris M. Faber, Vasava, Pepo Salazar, Felipe Salgado, Projecte SD, Dani Riera o Damián Casado.
De hecho, Joan Morey no se refería a esta exposición cuando preguntaba y las respuestas no hacen referencia alguna a ella. Seguramente ninguno de todos ellos la han visto, sin embargo, si la hubiesen visto esto es lo que nos hubiera gustado que nos contestaran.

Uno de los tópicos que más se oyen en el mundillo del artisteo es que los comisarios son artistas frustrados. {...} ¿cuál fue el motivo que abrió tu dedicación al comercio del arte? Los espacios expositivos gestionados por artistas. ¿cuál crees que es tu papel en el campo {...}? ofrecer una visión propia de las cosas que me atraen ¿Hay alguna línea discursiva que te interese especialmente? Hay más de una {...}. Pienso que a veces hay propuestas fronterizas fascinantes. {...}Busco consistencia, sutileza y fuerza, artistas cuyos trabajos no respondan a posturas retóricas, sino a sus propias experiencias en el momento del presente. Me gusta lo simple, las partes esenciales ... y huyo de aquellas formas artísticas cargadas de accesorios que no se justifican. ¿cómo sintetizarías las estrategias procesuales {...} en este proyecto? {...} la iniciativa de comunicación con el receptor y la designación crítica de las estructuras de construcción de discurso, ficciones {...} ¿qué perfiles cohabitan {...}? somos gente con perfiles muy diferentes y fuertes valores individuales que se complementan ¿cuál crees que ha sido tu papel en esta exposición? Proponer nuevos artistas, nuevos trabajos, establecer puentes entre el trabajo del artista y una audiencia {...}. Buscar la difusión y promoción del trabajo de los artistas y darlo a conocer {...} ¿somos los artistas los responsables de la educación y/o familiarización del espectador y consumidor de arte contemporáneo {...}? ¿O quizá podemos delegar esa responsabilidad a comisarios y críticos de arte? Creo que es una responsabilidad de todos, del artista trabajar y desarrollar, {...}, del comisario y el crítico estar informado y en contacto con los artistas, instituciones y galerías, del mercado estar activo y promover sistemas más ágiles, entre otras cosas, {...} Pero el espectador también tiene que hacer esfuerzos. Creo que vivimos una época en la que se busca la recompensa sin esfuerzo. Había un eslogan que decía «adelgazar comiendo», eso es lo que ocurre hoy.
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*Imagen del tríptico de la exposición RECTO/VERSO, La cara oculta de las obras de los museos. Un proyecto del Museo del Emporda con la colaboración de Núria Pedragosa (conservadora y restauradora del MNAC) que se llevó a cabo en el Museu de l'Emporda del 28 abril al 2 septiembre del 2007 en el que se descubría la información adicional del reverso de las obras, aportando datos que frecuentemente están ocultos a la mirada del espectador.

*Texto originalmente publicado en el número 14 de la microSALADESTAR {Barcelona, Agosto de 2004}. Para la realización de este texto se han extraído fragmentos de algunas de las entrevistas que Joan Morey realizó a agentes del campo de la cultura en la revista Suite {núm. 8, 13, 14, 17, 18, 19 y 22}.
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miércoles, 10 de octubre de 2007

la mímesis como escritura de tiempo y espacio..........................................

La naturaleza muerta como género pictórico utiliza objetos inanimados, estos objetos en si mismos centran el tema de la representación. Objetos, que sin vida, ocupan un espacio indeterminado e intentan hablar, de esos instantes concretos de lo que denominamos “lo real”. Una realidad, que a pesar de su apariencia estanca, es constantemente cambiante. El autor ausente en estas representaciones, selecciona y ordena cuidadosamente los elementos que aparecen, y es desde fuera, donde experimenta su dolorosa supervivencia. Sin embargo, si decide aparecer en la escena, como un objeto más, es su cuerpo en quietud el que experimenta –en si mismo– esa dolorosa supervivencia y con el paso del tiempo, su muerte. O en el caso de Still Life, el pelo del sujeto es el objeto inmóvil o materia que muere mientras vive y se convierte en la evidencia de aquello vivido. El cuerpo deja de ser exclusivamente un territorio físico y se convierte en un espacio que puede ser modificado.

La artista es el detonante que selecciona a tres sujetos desconocidos (S, L y M) y les ofrece un guión de comportamiento para que puedan llevar a cabo la acción: aceptan, una vez igualados sus flequillos, no cortarse el pelo durante un año. Y es a partir de ese momento que se diluye la figura del sujeto productor.

La acción –o aparentemente inacción– es aquello en lo que se centra el proyecto, mostrando lo que en apariencia no puede ser visto. Una acción, que como experiencia, se desarrolla en un tiempo de espera, de renuncia y/o de repetición.

El tiempo como vivencia es intangible y la única manera de tener indicios de él es a partir de la sucesión de cambios que produce sobre la materia. En este proyecto han intervenido diferentes tiempos y ritmos, dejando todos ellos algún tipo huella. Los tiempos de cuatro sujetos, que en paralelo han creado un diario compartido (la página web www.naturamorta.net). El tiempo de realización del artista, que ha (re)construido todo el proceso a partir de la sucesión de los instantes registrados en cada una de las citas semanales (la video instalación Natura Morta IV). Pero también, del tiempo entre la obra y el presente del espectador: dos presentes relativos. Este proyecto supone pues pasado, presente y futuro, en un intento –casi obsesivo– por acotar la variable del tiempo.

Still Life, como proceso dinámico, se ha estructurado en tres espacios: uno real (el escenario o plató), uno virtual (la página web) y un elemento que unió los dos (el póster site- print). El usuario ha podido relacionarse con todos estos espacios, de forma simultánea. Y de esta forma ha tejido redes complejas y descubierto nuevas intervenciones. A medida que se desarrollaba el proyecto, se trazaban nuevas conexiones que desvelaban el escenario donde de manera rutinaria se desarrollaba periódicamente la acción. Y es en este punto donde, debemos preguntarnos sobre la existencia de “una” obra: aquí la obra no existe, es una obra cuya forma construye simultáneamente a partir de imágenes y textos.

Y es de nuevo el pelo, aquella materia muerta, el que acaba cubriendo el rostro, y como si se tratara de un telón, da por terminada aquella acción. Una acción que intentan borrar los límites entre la narración, el acontecimiento y lo verdadero, creando una leve sospecha sobre lo que concebimos como “real”.
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*Imagen del póster site-print de Luz Broto (2006), con el pretendía trazar un nexo entre el espacio físico donde se desarrollaba la acción y el espacio virtual donde se contaban las experiencias. Este póster incluía el guión de la acción y todos los elementos -a modo de inventario- que intervenían en ella.

*Texto sobre el proyecto Still Life de Luz Broto, originalmente publicado en el número 27 de d(x)i {Valencia, Septiembre_Diciembre de 2007}.
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lugares comunmes como espacios de uso compartido................................

Desde que a finales del siglo XIX se estableciera en Gran Bretaña una división clara entre las Bellas Artes y las Artes Aplicadas, no se ha dejado de cuestionar y establecer escalas de valores entre ambas disciplinas.

La discusión sobre lo que es y lo que no es arte, no tiene sentido en la actualidad. Hace mucho tiempo que el arte ha dejado de pensar con actitudes fundamentadas en modelos románticos, y son los propios creadores los que desplazan constantemente los límites entre ambas disciplinas.

En un marco de arte contemporáneo actualizado, no tiene sentido seguir abordando este tema y resulta más enriquecedor centrar la atención en lo que se esta generado, porque como recordaba Arthur Danto con ‘Warhol quedó muy claro que una obra de arte no ha de ser de una manera en especial’.

Los artistas, como creadores, acuden frecuentemente a profesionales de otros ámbitos y admiten su colaboración, propiciando un papel activo en sus creaciones. De esta manera el objeto tradicionalmente entendido como arte se mezcla con otros subgéneros para enriquecerse de ellos, y nos da a entender que el conocimiento es pura información y puede llegar a tener infinitas formalizaciones. Es idóneo, que el artista desplace el trabajo artístico al ámbito que le parezca más propicio.

Este proceso, ha ido de la mano con el desarrollo de las tecnologías informáticas y el acceso a la mismas. Los sistemas analógicos de reprografía han sido sustituidos por los digitales y los sistemas informáticos de tratamiento gráfico basados en ordenadores personales, que originalmente se concebían como el equipo básico de trabajo para un diseñador, se han convertido en las herramientas básicas para la mayoría de creadores.

Este equipo básico o ‘desktop publishing’, conocido en castellano como ‘autoedición’, es una estación de trabajo que combina un ordenador personal, el software de diagramación de páginas, un escáner y una impresora. Su uso es muy simple y cualquier persona con acceso a los componentes del sistema puede usarlo con facilidad.

Es complejo establecer la fecha en la que supuestamente el arte se empieza a nutrir de los recursos propios del diseño, y es más sencillo hablar de una relación de necesidad. El arte tiende a fagocitar todo aquello que le resulta útil o atractivo (desde el estudio de la química para la fabricación de pigmentos en el Renacimiento a los últimos avances técnicos para la realización de instalaciones multimedia).

El artista necesita de las nociones del diseñador en el momento en el que concibe su trabajo como un producto y se dispone a venderlo al público. Se apropia de las estrategias de marketing de otras disciplinas, como la arquitectura, y se hace propio el portfolio, porque es el formato más eficaz de distribución de sus trabajos. Para llevar a cabo esta tarea, ha de realizar una buena selección de la información de que dispone y organizarla (diseñarla), con coherencia, para que se pueda comprender y valorar.

En ocasiones el artista, introduce los códigos propios del diseño directamente en su trabajo, ya sea con la finalidad de enriquecer la eficacia de la producción o con fines de simulacro.
Significativa, es la figura de Félix González-Torres, que a mediados de los ochenta empezó a utilizar de manera sistemática todos los recursos que le ofrecía la reproducción mecánica para la producción de sus piezas (una de las más significativas las pilas de papeles sin límite de copias).

O los ‘libros de artista’, objeto artístico que se materializa en un formato libro y que generalmente se trata de recopilatorios de imágenes y textos con la finalidad de ilustrar una idea concreta. A veces se trata de ejemplares únicos pero generalmente se producen en pequeñas ediciones. La técnicas de realización son muy variadas (grabado, medios digitales, fotocopia, intervenciones sobre libros ya editados, …).

En los últimos años Elena Foster, esposa del arquitecto Norman Foster, se dedica a editar libros de artistas de ediciones no superiores a 50 ejemplares de artistas como Richard Long, Chillida o Anish Kapoor.

Enparentados con estos últimos, encontramos los fanzines, publicaciones realizadas por aficionados. Generalmente, no suelen ir acompañados de intereses económicos, en consecuencia, su desarrollo está directamente ligado al de los medios de edición de bajo coste (generalmente la fotocopia).

A mediados de los noventa, y con la aparición de editores de HTML, internet deja de ser un espacio limitado a los técnicos informáticos (los únicos que hasta el momento sabían utilizar códigos de programación) y por las múltiples posibilidades que ofrece y su bajo coste, lo convierten en uno de los medios más utilizados en la actualidad.

Paralelamente a este aprovechamiento de los recursos técnicos, existe también, por parte de algunos artistas, la intención de pasar desapercibido en la esfera de lo cotidiano, y sus coqueteos con el diseño son en pro de una imitación fingida de unos modelos pre-existentes (pegatinas, camisetas, pósters, chapas, …) o la inclusión de su trabajo solapado en soportes de otros ámbitos (a finales de los noventa son habituales las colaboraciones de artista en revistas de tendencias).

En estos procesos, la obra como ejemplar único desaparece, y en consecuencia el artista ha de generar nuevos mecanismos para legitimar su producción y garantizarle un valor: numera las copias que realiza, emite certificados de autenticidad, etc…

En la historia del diseño gráfico no encontramos cambios significativos hasta llegar a los tipógrafos de la Bauhaus (Tschichold) de principios del siglo XX. Laszlo Moholy-Nagy o El Lisstzky, entre otros, son los padres del diseño gráfico como lo conocemos hoy día, que inspirados por las tipografías industriales de finales del siglo XIX crearon el símbolo de los tipos modernos (sin serifa o de palo seco).

Pero no es hasta mediados de los años 60 que encontramos cambios significativos. El 29 de noviembre de 1963 fue escrito el manifiesto ‘The first things first’ (lo primero es lo primero). Este documento era una reacción contra la neutralidad en la que se había estancado el diseño y buscaba radicalizarlo. Afirmaba que el diseño no es un proceso neutral y carente de valor. Y reivindicaba su dimensión humanista. Este documento causó un revuelo considerable en su época, en parte por que estuvo apoyado por más de cuatrocientos diseñadores gráficos y artistas.

En el ámbito español, la evolución fue más lenta. A finales de los 50, a pesar de que muchos de los diseñadores de la época provenían del campo artístico (Equipo Crónica), el diseño seguía unas pautas rigurosas basadas en el racionalismo. No es hasta finales de los 70 que encontramos los primeros coqueteos de los diseñadores con el ámbito artístico. Por esa época se convocan los ‘Disueño’, unos premios de diseño industrial, novedosos porque no era necesario, que la piezas a concurso, estuvieran producidas en serie, lo que permitió ver por primera vez objetos que dejaban de lado su funcionalidad y el coste de su producción.

Superada la posición de un encargo, una empresa, un autor y la consecuente: una solución válida. Es frecuente la presencia de diseñadores en proyectos artísticos cuyos nombres quedan camuflados entre los demás participantes de la muestra. Un ejemplo reciente es Alex Gifreu, Premio Laus de Plata 2006, con su intervención en el proyecto expositivo ‘Salir a la calle y disparar al azar’ con una pieza que funcionaba como cartel de la exposición, pero que a la vez, ofrecía las instrucciones para convertirlo en el catálogo.

El mundo del arte se ha trasladado a otras esferas y genera productos editables, a la par que el diseño, cuestiona su vínculo con la producción en serie y recupera la idea de pieza única.
Ambos se encuentran compartiendo competencias, puesto que se trata de individuos pertenecientes a campos diferentes pero que se mueven dentro de un mismo ámbito. Y lejos de considerarlas relaciones parasitarias, en la que uno de los organismos consigue la mayor parte del beneficio de una relación estrecha con otro, con estas hibridaciones se enriquece el panorama y proporciona al producto un valor añadido.

Y es en Gran Bretaña donde un siglo después de haber consolidado una división entre las Bellas Artes y las Artes Aplicadas utilizan el término “artwork”, para referirse a aquellos profesionales cuyo trabajo se enmarca dentro del diseño y/o de la producción artística.
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*Imagen del póster|catálogo de Salir a la calle y disparar al azar de David G. Torres (2005) diseñado por Alex Guifreu, el póster de este evento artístico contenía en el reverso las instrucciones para que se pudiera convertir en el catálogo del mismo.
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